Crowfunding, nuevas vías de financiación

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Internet ha creado nuevos espacios digitales para conectar a los creadores entre sí y con su público. Esto ha dado lugar a un amplio abanico de posibilidades de negocio, colaboración y financiación. El resultado: nuevas fórmulas para financiar proyectos basados en la participación ciudadana – el crowdfunding.

Históricamente, los proyectos artísticos y culturales han estado financiados por mecenas; gente pudiente, empresas, instituciones públicas o la Iglesia. El crowdfunding se ha convertido en una alternativa atractiva: cualquiera puede contribuir con pequeñas cantidades de dinero a impulsar un proyecto. Si hay apoyo popular, el crowdfunding puede ser una vía de financiación más rápida y simple que las opciones más tradicionales.

El concepto de crowfunding no es novedoso. Por poner un ejemplo, ya desde el año 1883 se han venido recaudando fondos a través de donaciones privadas para construir la Sagrada Familia, en Barcelona. La novedad no viene pues de la mano del concepto de financiación, sino de la forma en que se lleva a cabo.

Las nuevas tecnologías, al poner en contacto al público con aquellos con un proyecto creativo pero sin recursos para llevarlo a cabo, han abierto nuevos cauces. El inicio de la crisis, en 2008, ha aumentado la popularidad de esta vía de financiación como alternativa a los créditos bancarios.

El procedimiento es sencillo. A través de una plataforma de Internet se describe el proyecto, sus objetivos, sus promotores y la fecha límite para recabar fondos. Los propietarios de la plataforma pueden quedarse con un porcentaje de entre el 2 y el 25% de los fondos recaudados (la media en Europa está en el 7%).

Las primeras plataformas de crowdfunding se pusieron en marcha en 2005 para financiar proyectos culturales. A día de hoy, se siguen financiando proyectos musicales, de moda y diseño, videojuegos, espectáculos de danza, proyectos de animación, películas y trabajos periodísticos que cubren temas olvidados por los medios de comunicación convencionales.

Un ejemplo cercano es el documental “Isleños, a Root of America“, que relata la historia de las más de dos mil familias canarias que navegaron hasta Luisiana en 1777 y sus descendientes. Este proyecto intenta financiarse a través del crowdfunding.

Modalidades

  • Crowdfunding de donación: la aportación se hace como donativo solidario, sin contra-prestación.
  • Crowdfunding de recompensa: el donante recibe un producto o servicio a cambio de su contribución (ej. un CD o libro autografiado, una copia de la película o documental, una camiseta, una taza, etc.)
  • Crowdfunding de inversión (o equity crowdfunding): donde el contribuyente hace una inversión a cambio de unas participaciones, un porcentaje de la facturación o un porcentaje de los beneficios.
  • Crowdfunding de préstamo (o crowdlending)donde el inversor realiza una aportación a cambio de la devolución a futuro del importe (con o sin intereses).

Los proyectos culturales y artísticos pueden financiarse ex post, cuando los contribuyentes se comprometen a aportar una cantidad determinada cuando, y solo si, el proyecto se lleva a cabo. Por el contrario, la financiación ex ante permite el acceso a liquidez antes de realizar el proyecto y permite a los creadores acelerar el proceso de creación, promoción y distribución.

Riesgos y beneficios

30997811005_5bc109fb5c_zEl crowfunding puede acarrear cierta incertidumbre a nivel legal y financiero debido a su complejidad y a otro tipo de riesgos relacionados con el hackeo. A nivel legal, conviene revisar cuidadosamente la Ley de fomento de la financiación empresarial, aprobada en 2015, que regula el crowdfunding en España.

La distancia entre creador y donante es otro desafío. El crowdfunding puede desconectar a los creadores de una fuente estable de financiación ya que la búsqueda de financiación se hace en base a proyectos individuales y a corto-medio plazo.

A pesar de esto, el crowdfunding es una oportunidad para jóvenes o nuevos creadores que quieren desarrollar sus proyectos y que no cuentan a priori con los recursos necesarios. Los contribuyentes corren un riesgo financiero variable, dependiendo de la modalidad de crowfunding llevada a cabo y de la cuantía aportada. Algunos pueden estar motivados por beneficios no financieros (obtener conocimiento de primera mano y sentido de pertenencia a un proyecto).

Además, el crowdfunding empodera a los ciudadanos, que pueden tener un impacto directo en los productos y servicios culturales disponibles, democratizando así el mercado cultural.

Un recurso interesante para emprendedores creativos es la guía completa de Plataformas de Crowdsourcing en España publicada por Crowdacy.

Fuentes de este artículo:

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